jueves, 20 de enero de 2022

¡¡¡ EL TRABAJO ES PARA LA VIDA !!!


CIUDAD REAL, 19 DE ENERO DE 2022

Un trabajador de la construcción de 45 años ha fallecido este miércoles en Poblete (Ciudad Real) tras caer de un andamio de cinco metros de altura, según han confirmado a Europa Press fuentes del 112 de Castilla-La Mancha. 

La muerte en accidente laboral es una tragedia humana porque el trabajo es para la vida. Una tragedia que pocas veces es reconocida, que se vive al interior de las familias. Detrás de cada trabajador o trabajadora está su familia, sus amigos, sus compañeros y compañeras… 

Tomemos conciencia de la importancia que tiene el trabajo en nuestras vidas, así como de la necesidad de realizarlo en condiciones dignas y seguras. La dignidad humana en el terreno laboral, como en cualquier sitio o situación tenemos que estar dispuestos a defenderla, porque es lo que nos hace sentirnos personas e hijos de Dios. 

Ante este nuevo suceso de siniestralidad laboral la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) queremos expresar nuestro dolor y solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de este trabajador. 

Recordamos en estos momentos lo que nos dice el papa Francisco: “…Una vez más dirijo un apremiante llamamiento para que no prevalezca la lógica del provecho, sino la de la solidaridad y la justicia. En el centro de toda cuestión, también la laboral, hay que colocar siempre a la persona y su dignidad. ¡Con el trabajo no se juega!” (Roma, 3 de septiembre de 2014). 

¡¡¡EL TRABAJO ES PARA LA VIDA: ¡¡¡NI UN MUERTO MÁS!!  


jueves, 30 de septiembre de 2021

#AhoraMasQueNuncaTrabajoDecente

 


Por séptimo año consecutivo, las organizaciones que integramos la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebramos y reivindicamos el trabajo como derecho y medio para desarrollarnos, crecer y realizarnos como personas en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente.

El 9 de mayo de 2021 se puso fin al estado de alarma establecido en España el 14 de marzo de 2020 a causa de la COVID19. En plena pandemia hemos sido testigos e incluso sufrido (en primera persona o a través de familiares, amistades, etc.) la precariedad en el mundo del trabajo: personal de limpieza y sanitario sin Equipos de Protección Individual; las condiciones laborales y falta de medidas de prevención en riesgos para la salud de las trabajadoras de hogar; personas teletrabajando sin disponer de medios tecnológicos y dispositivos por parte de la empresa; trabajadores y trabajadoras que, a pesar de estar en ERTE se han visto obligados a teletrabajar desde casa; horas extras realizadas, además de otras precariedades laborales (hostelería, economía sumergida, falsos autónomos, contratos en prácticas, etc.) que precisamente por esa precarización no han podido acceder a ERTE o cualquier tipo de escudo social. Por otro lado, si hablamos de acceso al trabajo, el modelo de relaciones laborales actual no asegura acceder a un trabajo decente que permita atender necesidades básicas como llegar a fin de mes, conciliar la vida laboral y familiar, el acceso a la vivienda, la seguridad y salud laboral, la participación social, etc; hecho que afecta especialmente a jóvenes y mujeres, víctimas de una de las mayores tasas de desempleo, trabajos peor remunerados y elevada rotación, entre otros.

“Al ser jóvenes se llega a la conclusión de que nos podemos conformar con cualquier cosa/condición con el fin de poder ganar experiencia. Con esto me refiero a trabajar horas extra o realizar cierres con mucha más frecuencia de la acordada" (Rita, 20 años).

"Lo que más frustra y te hace sentir inseguridad es que te pidan experiencia pero no te den la posibilidad de conseguir esa experiencia, rechazándote desde el principio por ser joven". (Carmen, 23 años).

La nueva “normalidad” no puede ser la precariedad que venimos sufriendo desde antes de la pandemia. El trabajo es expresión de amor, de entrega, nuestra contribución singular y única a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, sin explotación ni opresión de ningún tipo; es nuestra apuesta por crear comunidad para conseguir que esté a la altura de la persona y su dignidad.  Hoy en día, persisten en el funcionamiento de la sociedad muchas formas de injusticia en el mundo, alimentadas por un modelo económico basado en el beneficio, que no duda en explotar y descartar a la persona; ante estas situaciones precisamos desarrollar una moral colectiva en la que defender el trabajo como expresión de la dignidad humana frente al individualismo y comodidad; medios y herramientas para conocer nuestros derechos laborales. Por eso, en esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, desde ITD reivindicamos:

  • Que el Estado ponga todas las herramientas y medios humanos necesarios para asegurar el cumplimiento de la normativa sobre las condiciones de trabajo y prevención de riesgos laborales. Haciendo hincapié en las condiciones infrahumanas en las que siguen viviendo muchas personas trabajadoras temporeras en asentamientos de zonas hortofrutícolas.
  • Asegurar un empleo de calidad en los sectores privado y público; disminuyendo la contratación temporal y parcial e impulsando la contratación indefinida y la jornada completa.
  • Medidas de orientación y formación, no solo para personas desempleadas, sino accesibles a todas las personas trabajadoras, especialmente para aquéllas que sufren subempleo y precariedad en el empleo.
  • La subida del Salario Mínimo, para que se ajuste a las necesidades vitales de la sociedad actual, y que familias sin ingresos tengan una defensa real y la posibilidad de salir adelante; con especial atención a los posibles perceptores del IMV que no pueden acceder a esa cobertura a causa de las trabas administrativas.
  • Modificar el Reglamento de Extranjería para evitar la caída en situación de irregularidad sobrevenida de las personas migrantes.

 “En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo”. (Fratelli Tutti 162) Como movimientos de Iglesia trabajamos en equipo con el fin de visibilizar el derecho del trabajo decente; que sea una realidad real en la vida de las personas y respete nuestra casa común. Os animamos a participar en los actos reivindicativos y celebrativos en todas las plazas y parroquias de las diócesis, en su organización y difusión.


miércoles, 16 de junio de 2021

La HOAC de Ciudad Real celebra su día el 18 de junio en San Juan Bautista DE CIUDAD REAL

 


La Hermandad Obrera de Acción Católica de Ciudad Real celebra este viernes 18 de junio su fin de curso, y se suma al día de la HOAC 2021 que celebran entre mayo y junio todas las diócesis donde la HOAC está presente. La Eucaristía tendrá lugar a las 19 horas en la parroquia de San Juan Bautista de Ciudad Real.

A partir de los acuerdos de nuestra XIII Asamblea General, el día de la HOAC está en consonancia con nuestra campaña “Trabajo Digno para una Sociedad Decente”. También publicamos un material que unifica nuestra reflexión en torno a esta celebración: El cuaderno del Día de la HOAC.

Junto a esto, durante este año celebramos el 75 aniversario del nacimiento de la HOAC. Con el lema «Tendiendo puentes, derribando muros» queremos mostrar, con agradecimiento a lo vivido este tiempo, una HOAC que mantiene su propuesta evangelizadora en el mundo obrero y del trabajo desde que, allá por el año 1946, los obispos españoles encargaran a Guillermo Rovirosa impulsar este movimiento de Acción Católica Especializada para la evangelización del mundo obrero.

 

Este cuaderno del Día de la HOAC Tendiendo puentes, derribando muros, quiere ofrecernos pistas para el discernimiento comunitario ayudándonos a conocer la realidad, reflexionar sobre ella al hilo de la Palabra de Dios y de las Enseñanzas Sociales de la Iglesia (pág. 8)…, en búsqueda de respuestas a las demandas que la situación del mundo obrero y del trabajo, empobrecido, vulnerable y precario nos demanda. Este cuaderno forma parte, de la línea formativa y crítica de nuestras publicaciones.

 

Por ello hacemos una mirada actual a lo que ha supuesto este último año… Una sociedad con esos cimientos que  está provocando la disolución de lo humano y la condena a muerte de millones de personas (pág. 13)Desde la mirada misericordiosa que Jesucristo nos muestra para sustentar y orientar nuestro compromiso cristiano en la vida personal y social, encontramos luz para nuestro compromiso por su Reino, en definitiva, respondemos sí al amor de Dios (…) de lo que se trata es de construir puentes y derribar muros desde nuestro ser cristiano (pág. 27) con una manera de ser y de estar, una manera de entender y comprender la realidad, desde el sentido que atribuimos a la vida personal y social, al ser humano y a su actividad, trabajo y política, sobre todo con los más desfavorecidos.

 

Una  mirada que lleva a implicarnos y preocuparnos junto a otros para que este cambio sea posible hacia una nueva realidad de cuidados de la Humanidad y la madre Tierra. En una doble dirección:

• Con unas claves de acción y concienciación que nos orienten, nos interpelen, en la búsqueda de respuestas a tantas situaciones de injusticia y precariedad.

• Con el esfuerzo comunitario, tanto dentro como fuera de la Iglesia, para poder abordar la realidad sufriente que estamos viviendo en la sociedad y el mundo del trabajo.

 

Las celebraciones y acciones de este Día de la HOAC han de seguir ayudándonos a hacer frente a las dificultades que tenemos, y a hacer posible una respuesta evangelizadora a la actual situación de nuestra sociedad, en particular, a las personas más empobrecidas,  la centralidad de la sagrada dignidad de la persona y la importancia de nuestro servicio al bien común.


jueves, 29 de abril de 2021

1º de Mayo - Iglesia por el Trabajo Decente

 


Primero de Mayo de 2021 #AhoramásquenuncaTrabajoDecente
Manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente.

Las entidades de inspiración católica que promueven la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebran, por cuarto año consecutivo, el Día Internacional del trabajo y la solemnidad de san José obrero, patrono de los trabajadores y las trabajadoras1, en un año extraordinariamente marcado por el grave impacto de la pandemia en el conjunto de la sociedad y en el mundo del trabajo, cuyos efectos han sido especialmente acentuados en las personas más vulnerables.

Esta crisis ha puesto de relieve la necesidad de un cambio de sistema productivo, basado en trabajos que aporten valor, sujetos de unas condiciones laborales dignas, y donde las personas estén en el centro.

Sabemos que Jesucristo aprendió de san José “el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo”; y que aquella familia de Nazaret tuvo que afrontar, en su migración por Egipto, “la necesidad de comer, de encontrar una casa, un trabajo”.2

ITD quiere subrayar, en este tiempo, la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de sus familias. Con el trabajo cuidamos al conjunto de la sociedad y al planeta. Además, con el trabajo participamos en nuestra propia humanización, en la sostenibilidad de la Creación y en el “advenimiento del Reino”. (Ibidem)

El impacto de la pandemia ha acelerado los procesos que debilitan el derecho al trabajo, y empobrecen, precarizan y descartan a millones de trabajadoras y trabajadores, principalmente mujeres y jóvenes.  Ello provoca que el acceso a un puesto laboral digno, tras muchos años dedicados al estudio y a la especialización en un ámbito profesional, sea hoy casi un lujo que pocas y pocos jóvenes se pueden permitir. Que el trabajo esté en riesgo supone que el pacto social entre en crisis y, con ello, la propia democracia.

Se han destruido miles de empleos y muchos de los ERTE se han resuelto, finalmente, en despidos. Los empleos considerados esenciales –muchas veces ejercidos en condiciones precarias, tanto a nivel laboral como de protección sanitaria—, no se han visto reconocidos en una mejora de sus condiciones. Y las medidas de protección social diseñada para paliar los efectos de la crisis no ha llegado a las personas que más lo necesitan, como tampoco ha sucedido con el subsidio temporal previsto para las trabajadoras del hogar o el ingreso mínimo vital. Además, la pobreza se dispara entre la población migrante en situación administrativa irregular, donde el desempleo y la economía informal son mayoritarios, sin posibilidad de acceso al sistema de protección.

En ese sentido, creemos oportuno destacar que es fundamental una política que promueva la fraternidad y permita la amistad social al servicio del bien común. De ahí que en este Primero de Mayo “el gran tema es el trabajo”, una dimensión esencial para promover “el bien del pueblo”3 y el acceso a una vida digna en una sociedad más decente. Instamos, ahora más que nunca, a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y una protección social que llegue a todas las personas que lo necesitan.

Por eso, en este Primero de Mayo, ITD reclama:

·        Redefinir la idea del trabajo como actividad humana y configurar nuevas políticas –los cuidados, la reducción de la jornada laboral, etc.— que aseguren a cada persona trabajadora “alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo” a la construcción del bien común.

·        Potenciar el trabajo con derechos, seguro, “libre, creativo, participativo y solidario” (EG 192) en cualquier relación laboral y para todas las personas, sin distinción de edad, sexo o procedencia.

·        Garantizar el acceso a medidas de protección social para aquellas personas que no puedan trabajar o que sus condiciones laborales no les permitan llegar “a fin de mes”.

·        Lograr el reconocimiento social y laboral de los empleos esenciales para la vida, con unas condiciones laborales dignas.

·        Promover un diálogo con toda la comunidad política, sociedad e instituciones para configurar un nuevo contrato social basado en la centralidad de la persona, el trabajo decente y el cuidado del planeta.

·        Impulsar la incorporación de la juventud al mercado laboral en una sociedad golpeada por una crisis sanitaria social y económica creando oportunidades reales de acceso al trabajo digno.

Convocamos a todas las comunidades cristianas a unirnos, asegurando las medidas sanitarias, en la celebración, la lucha y la oración de este 1º de Mayo. Os invitamos a participar en cuantas acciones puedan hacer visible estas reclamaciones. Y con el papa Francisco, imploremos a san José obrero para que encontremos caminos que nos lleven a decir: Ahora más nunca: ¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo decente!

Notas
1 Cfr. Pio XII 1955
2 Cfr. Patris Corde
3Fratelli tutti 162