viernes, 27 de mayo de 2016

La HOAC se adhiere al manifiesto #SOSRefugiados: Refugio por Derecho



La Comisión Permanente de la HOAC se suma a esta campaña y apoya los actos que culminarán con una movilización el próximo 20 de junio, día mundial de las personas refugiadas.
En continuidad con las distintas declaraciones realizadas en este ya largo proceso de inacción política y de continuo drama de las personas refugiadas, la Comisión Permanente de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) se adhiere, conjuntamente con otras organizaciones, al manifiesto #SOSRefugiados que señala: «Las políticas europeas de migración y asilo, lejos de dar una respuesta solidaria, basada en el respeto a los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas, han puesto en grave riesgo las vidas de miles de personas, muchas de ellas mujeres y niños, convirtiendo el mar Mediterráneo en la mayor fosa común en el mundo donde han muerto más de 25.000 personas en los últimos 15 años.
El pasado 18 de marzo, los líderes europeos firmaron una declaración con Turquía que, además de ser vergonzosa e ilegal, pone en un mayor riesgo a estas personas justificando su devolución a un país como Turquía que ha demostrado que no garantiza los derechos humanos y la adecuada protección que merecen.
Este acuerdo vulnera la Carta Internacional de Derechos Humanos, la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, el Convenio Europeo de Derechos humanos y la Convención de Ginebra para los Refugiados, así como diferentes Directivas europeas en materia de asilo. Un acuerdo que propicia el naufragio de la Europa social, abandonando los valores y los principios que configuran Europa como un espacio común de libertad, seguridad y justicia, fundada sobre los valores de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad a los que se refiere el Preámbulo de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.
Además, el acuerdo utiliza a las personas refugiadas como moneda de cambio que responde a intereses económicos y geoestratégicos y no a la protección a la que legalmente tanto la UE como Turquía están obligadas a garantizar. Hacer de las personas refugiadas una mercancía para el intercambio económico es inhumano, ilegal e intolerable. El acuerdo convierte a Turquía en un gendarme que se suma a la creciente militarización de las fronteras europeas.
La Unión Europea, lejos de ser un ejemplo de solidaridad y actuar conforme a los valores que fueron el cimiento del proyecto europeo, sigue impulsando recetas que han fracasado en el pasado y han provocado miles de muertes. El acuerdo, unido a las medidas adoptadas unilateralmente por los estados miembros que dificultan o impiden la entrada en su territorio de solicitantes de asilo, no aportan una solución y provocarán la apertura de otras vías más peligrosas y costosas para las personas refugiadas como la del Mediterráneo Central que es la más mortal del mundo.
Por todo ello, las organizaciones firmantes exigen:
A LA UNIÓN EUROPEA Y A SUS ESTADOS MIEMBROS
► Cambiar el enfoque de las políticas de migración y asilo poniendo en el centro a las personas y a sus derechos.
► Cumplir la legalidad europea e internacional. Retirar el acuerdo de la UE y Turquía.
► Habilitar vías legales y seguras para que las personas refugiadas no tengan que arriesgar su vida en peligrosas rutas.
► Debe garantizarse, especialmente, que las mujeres no estén sometidas a violencia sexual y de género, y que los menores y las personas con diversidad funcional reciben la protección adecuada.
► Garantizar una acogida digna y adecuada protección que incluya la atención sanitaria y respeto a los Derechos Humanos así como cumplir los compromisos asumidos en este sentido, habilitando los presupuestos y los recursos acordes al desafío humanitario fruto de las guerras y desigualdades.
► Garantizar la protección de las organizaciones y personas que apoyan a la población refugiada. La complejidad de la situación hace que su trabajo sea absolutamente necesario y debe ser complementario al que las instituciones europeas están obligadas a realizar.
► Deben combatirse activamente los discursos y narrativas xenófobas. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser muy peligrosas para la construcción de la necesaria convivencia y cohesión social en Europa.
► Incorporar en las políticas migratorias a nivel europeo el objetivo de la gestión de las nuevas fronteras invisibles que se están generando en nuestras ciudades y en nuestros barrios, con una apuesta decida por la construcción de convivencia y diálogo intercultural.
► Finalizar la militarización de la zona que puede derivar en conflictos aún más complejos con gravísimas consecuencias para la población. Apostar por una política europea y presupuestaria común que de apoyo a la situación de refugiados y migrantes.
AL GOBIERNO ESPAÑOL
► Retirar su apoyo al acuerdo de la UE-Turquía e instar a su retirada definitiva por parte del resto de los Estados de la Unión Europea.
► Agilizar la acogida de personas refugiadas a través de los programas de reasentamiento y reubicación.
► Reforzar el sistema nacional de acogida a refugiados de manera acorde a la evolución de las necesidades con los recursos, número de plazas y presupuesto necesario.
► Respetar escrupulosamente los derechos humanos en la frontera sur (específicamente en las fronteras de Ceuta, Melilla, Canarias y la costa marroquí) y en el resto de las fronteras europea.
► Velar por que el conjunto de actores políticos, económicos y sociales no empleen mensajes de carácter xenófobo, discriminatorio o racista hacia la población migrante y refugiada que puedan contribuir a la generación de prejuicios y actitudes racistas o violentas hacia dichas personas.
► Llevar a cabo acciones específicas de información y sensibilización de la opinión pública española sobre la situación de emergencia actual y sus causas, contando con el conjunto de actores de la sociedad civil que trabajan con población refugiada tanto en España como en los países de origen.
► Reforzar la política de integración con un plan de barrios que apueste por la convivencia, el dialogo intercultural, la gestión positiva de la diversidad y la lucha contra el racismo y la xenofobia.
► Incrementar los fondos para ayuda humanitaria y ayuda al desarrollo sin utilizar los fondos de cooperación internacional como compensación o incentivo al control de fronteras ni destinarlos a la atención de personas solicitantes de asilo y refugio en Europa. La atención de estas personas debe garantizarse con fondos específicos, suficientes y sostenidos en el tiempo.
► Defender una postura en las instituciones europeas, que sea reflejo del sentir de la sociedad española, y que, por tanto, defienda el cumplimiento de la legalidad y el respeto a los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas.»
Noticias relacionadas #sugritoelnuestro


viernes, 20 de mayo de 2016

DÍA DE LA HOAC 2016



Queridas hermanas y hermanos:

Como todos sabemos, el próxima domingo 22 de mayo celebraremos el Día de la HOAC. La celebración tendrá lugar en la parroquia de S. Juan Bautista y se desarrollará de la siguiente manera:
  • A las 12.30 h. será la Eucaristía.
  • Sobre las 13.30 h. habrá una limoná y un puñao.
  • Sobre las 14.30 h. tendremos la comida compartida en el salón parroquial.
  • En la sobremesa (entorno a las 16 h.) habrá unos talleres que nos servirán para compartir experiencias y reflexiones.
Estáis invitados.

Un abrazo en Cristo Obrero.

La Comisión diocesana.

sábado, 30 de abril de 2016

Comunicado del Primero de Mayo de 2016 • Día Internacional del Trabajo • HOAC y JOC.


«Juan, tras 20 años en la misma empresa, se encuentra en el paro con 48 años y pronto dejará de percibir la prestación. Eloísa, su mujer, ha conseguido ir a limpiar por horas sueltas, sin contrato, a la vez que atiende a su madre enferma. David, el hijo mayor, ha dejado la universidad al recortarle la beca. Ana, la segunda hija, está pendiente del móvil por si la llaman para cubrir alguna baja. Y Tamara, la tercera hija, estudia 3º ESO y falta bastante a clase para cuidar de su sobrina de 2 años».
Como Juan, Eloísa, David, Ana… hay en nuestro país 4.094.770 personas paradas, y 1.556.600 familias tienen a todos sus miembros en paro. Además:
■ El 12,6% de los trabajadores en España son pobres (su salario no les permite salir de la pobreza).
■ 608 trabajadores fallecieron en 2015 víctimas de accidentes laborales, dos muertes al día.
■ Si miramos al mundo, 21 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso(según la OIT).
■ La desigualdad sigue creciendo. El 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el otro 99%. En España, las 20 personas más ricas disponen de tanto dinero como los 14 millones de personas más pobres.
De nuevo este 1º de mayo, Día Internacional del Trabajo, la HOAC y la JOC, movimientos de Acción Católica especializada en el mundo obrero y del trabajo, no permanecemos indiferentes y denunciamos esta situación inadmisible.
El trabajo ha pasado de ser un bien para la vida a ser un instrumento para la producción, con mayor crudeza en estos últimos años. El trabajo se ha degradado de tal manera que es difícil reconocerlo. Muchos trabajadores y trabajadoras están sufriendo una gran precariedad. Muchos de ellos no pueden optar al tipo de trabajo para el que se han formado ni participar en la decisión de sus condiciones laborales, el horario, el sueldo, la duración del contrato, el tipo de jornada, etc. Esta precarización del trabajo que estamos padeciendo supone también la degradación de la empresa y de la economía, por lo que estamos llamados a repensar el sentido y la función que realmente deben tener para que sirvan al bien común.
Ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundo respecto a los trabajadores y trabajadoras, y más si cabe respecto a jóvenes que quieren y no pueden trabajar, la persona debe ser y estar en el centro de la actividad económica, de la política, de las relaciones laborales, del trabajo.
Es necesario repensar el sentido del trabajo, la economía y la empresa, devaluado en nuestra sociedad. Para ello tenemos que exigir a los políticos, gobernantes y poderes económicos unos derechos que son básicos y fundamentales y que deben promoverse siempre, y que a menudo no son respetados:
■ El derecho al trabajo, a una justa remuneración, a unas condiciones dignas con horarios y condiciones que permitan el adecuado desarrollo de la vida personal, familiar y social.
■ El derecho a un ambiente de trabajo saludable que no atente contra la integridad física ni psíquica, y que permita el desarrollo de la propia personalidad en el trabajo.
■ El derecho a prestaciones sociales, y al descanso.
■ El derecho de reunión y de asociación, a la negociación colectiva y a la huelga, y a la participación en la organización del trabajo.
Afirmamos que el trabajo es esencial para la vida de las personas porque ayuda a construir nuestra humanidad. A través de él potenciamos, desarrollamos y expandimos nuestras capacidades y cualidades, y podemos aportar lo mejor de nosotros para la construcción de la sociedad en la que vivimos. El trabajo está «en función del hombre» y no el hombre «en función del trabajo» (Juan Pablo II, Laborem exercens 6).
Ante esto, nos sentimos llamados y llamadas, e invitamos a toda la sociedad a:
■ Romper la actual lógica de pensar y organizar el trabajo, poniendo en el centro a la persona y no la economía y los intereses de unos pocos.
■ Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados necesarios para la vida humana.
■ Establecer unos ingresos mínimos suficientes para cubrir las necesidades básicas de todas las personas y familias por el hecho de serlo.
■ Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
■ Luchar por condiciones dignas de empleo: sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo.
■ Denunciar que actualmente el capital no tiene fronteras (especialmente con el TTIP), mientras que las personas sí las tenemos, lo cual crea una mayor injusticia social.
■ Repensar el modelo económico y productivo, para que sea respetuoso con la vida y que permita la de generaciones futuras.
Como creyentes en Jesús de Nazaret, quienes integramos la JOC y la HOAC animamos a todas las personas a denunciar las situaciones injustas que se padecen en el mundo obrero y del trabajo, y a promover el derecho a tener un trabajo decente que no niegue la dignidad de los trabajadores y trabajadoras, ya que el trabajo es para la vida.
Os invitamos a celebrar este 1º de mayo, participando en los actos que se convoquen para denunciar esta forma de entender el trabajo, y defendiendo que éste sea un bien de la persona y de la sociedad al servicio de la vida.

jueves, 28 de abril de 2016

COMUNICADO DE LA HOAC DE CIUDAD REAL EN EL DÍA DE LA SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO

TRABAJO DIGNO PARA UNA SOCIEDAD DECENTE
Un año más la HOAC y la Pastoral Obrera de Ciudad Real celebramos esta jornada del 28 de abril, que está declarada como Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo.
Año tras año contemplamos casi impasibles los datos escalofriantes de siniestralidad en nuestro país y en el mundo. En el mundo cada 15 segundos un trabajador muere a causa de accidentes o enfermedad relacionada con el trabajo. El coste de esta lacra supera el 4% del PIB global. En España, según el Ministerio de Trabajo, en 2015 murieron 608 trabajadores y trabajadoras en accidentes laborales, 28 más que en 2014. Esta cifra habría que multiplicarla por 15 si tenemos en cuenta las muertes por enfermedades relacionadas con el trabajo. En Castilla-La Mancha, se produjeron 28 muertes, convirtiéndose en la segunda región con mayor tasa de incidencia de accidentes laborales. Desde el 2012, con la crisis y las sucesivas reformas laborales, la siniestralidad está repuntando, malogrando los significativos avances que se estaban consiguiendo tras la entrada en vigor hace 25 años de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Mientras, se impone la precarización en el empleo y se rebajan las condiciones de seguridad, que se justifican como recetas imprescindibles para superar la crisis y ganar en competitividad. Al mismo tiempo, las grandes fortunas y las multinacionales se enriquecen y eluden sus obligaciones fiscales hasta niveles impensables y escandalosos.
Pero llama la atención el clamoroso silencio social reinante ante esta trágica realidad: en las instituciones, en los grandes medios de comunicación, en las fuerzas políticas mayoritarias, entre buena parte de la ciudadanía, etc. No es normal que los trabajadores y las trabajadoras expongan su vida y su salud en el trabajo. Tampoco es una fatalidad inevitable. Esta realidad tiene causas bien concretas y evitables: el modelo económico y productivo vigente, el incumplimiento de la normativa legal, la debilidad de las inspecciones de trabajo, la escasa cultura de prevención, el pretexto de la crisis, la falta de conciencia de los propios trabajadores y el miedo a perder el empleo… Hemos normalizado esta tragedia y necesitamos reaccionar. La indiferencia social ante esta terrible situación es parte del problema.
El Papa Francisco dice: “Esa economía mata”. “Hay que formar en un nuevo humanismo del trabajo, en el que la economía sirva al hombre, y no se sirva del hombre”. “Vivimos en un tiempo en el que la explotación de los trabajadores y el trabajo no está al servicio de la dignidad de la persona”.
Todas estas son razones para que, la HOAC junto con otros grupos de Iglesia y otras organizaciones obreras y sociales que trabajan por la justicia y la dignidad de la persona, volvamos a aclamar con rotundidad que: No hay sociedad decente sin trabajo digno. Trabajo digno para una sociedad decente.
¡Ni un muerto más por el trabajo! El trabajo es para la vida.
                                  
Ciudad Real, 28 de abril de 2016, día de la salud y seguridad en el trabajo.