viernes, 18 de noviembre de 2016

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Un signo de esperanza #EMMP2016


Un signo de esperanza #EMMP2016
Del 2 al 5 de noviembre se ha celebrado en Roma el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares, una iniciativa conjunta del papa Francisco, con el Consejo Pontificio de Justicia y Paz y las propias organizaciones populares. El primer encuentro se celebró también en Roma en 2014 y el segundo en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en 2015. En continuidad con los dos anteriores, este tiene como objetivos: promover el protagonismo de los excluidos en su lucha por Tierra, Techo y Trabajo; contribuir a la construcción de los cambios estructurales que el mundo necesita, apoyados en la propuesta que el papa Francisco ha enunciado en Evangelii gaudium y Laudato si', ayudar a las organizaciones populares a coordinar acciones a nivel regional e internacional; fortalecer el diálogo y la cooperación entre la Iglesia (a nivel nacional, regional y global) y las organizaciones populares. Desde el mismo anhelo que en los dos anteriores encuentros –Tierra, Techo y Trabajo para todas y todos–, en este ocasión se pone el acento en las propuestas de acción y prestar una especial atención a la degradación de la naturaleza desde la perspectiva de la ecología integral y al drama de los migrantes y refugiados, desplazados de su tierra por las distintas formas de violencia. Porque, como se dijo en el encuentro de Bolivia, «un sistema que no puede brindar tierra, techo y trabajo para todos, que socava la paz entre las personas y amenaza la propia subsistencia de la Madre Tierra, no puede seguir rigiendo el destino del planeta».
Como en las dos anteriores, en esta convocatoria han participado cristianos inmersos en los movimientos populares, obispos y, sobre todo, muchas otras personas que están comprometidas con estos movimientos populares y que, a su vez, son creyentes de otras religiones o no son creyentes. La riqueza y valor del encuentro en este sentido es muy grande. Militantes de la HOAC participaron en los dos anteriores encuentros como miembros de movimientos populares como el de los barrios ignorados, barrios obreros que se han ido degradando, o el de las plataformas de afectados por las hipotecas. En esta ocasión, la HOAC ha participado como movimiento, dentro de la delegación del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, muy implicado desde el principio en los Encuentros en su defensa del trabajo digno.
El Encuentro Mundial de Movimientos Populares es un gran signo de esperanza. En primer lugar, por el mismo hecho de ser un espacio de encuentro e impulso de los propios movimientos populares, que son en sí mismos un signo de esperanza en el mundo. Como dijo el papa Francisco en el II Encuentro: «Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de "las tres T" (Tierra, Techo, Trabajo) y, también, en su participación protagonista en los grandes procesos de cambio. Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!». En segundo lugar, por lo que supone el Encuentro para facilitar e impulsar el diálogo y la cooperación fecundas entre la Iglesia y las organizaciones populares; lo que supone tanto de apoyo para los propios movimientos como para la Iglesia, que así crece en ser Iglesia de los pobres, fiel a Jesucristo. En tercer lugar, por lo que representa de acompañamiento, apoyo e impulso a los cristianos comprometidos en los movimientos populares. ¡Damos gracias por el Amor de Dios, que alienta estas iniciativas y estas luchas por la dignidad humana!
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lunes, 3 de octubre de 2016

MANIFIESTO PARA LA JORNADA MUNDIAL POR EL TRABAJO DECENTE. 7 DE OCTUBRE DE 2016

En esta Jornada Mundial por el Trabajo Decente, las Organizaciones de Iglesia en Ciudad Real: Cáritas, CONFER, HOAC y Juventud Obrera Cristina (JOC), renovamos nuestro compromiso de seguir construyendo y exigiendo una sociedad que defiende el trabajo decente.

Y ¿por qué?
Porque:
-         El Trabajo Decente es la expresión de la dignidad esencial de los hombres y de las mujeres.
-         Un Trabajo Decente asocia a los trabajadores y a las trabajadoras al desarrollo de su comunidad.
-         El Trabajo Decente evita la discriminación, respetando a todos y todas.
-         Un Trabajo Decente genera ingresos justos.
-         El trabajo Decente es seguridad en el lugar de trabajo, permite satisfacer las necesidades de las familias y asegura su protección social.
-         Un Trabajo Decente defiende que trabajadores y trabajadoras se organicen libremente para hacer oír su voz.
-         El Trabajo Decente deja espacio para reencontrarse con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual.
-         Un Trabajo Decente permite el desarrollo personal y la integración social
-         El Trabajo Decente asegura una condición digna a los trabajadores y las trabajadoras que llegan a la jubilación.

Por todo esto, el Trabajo Decente debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales, en nuestras agendas personales… y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso en la defensa del Trabajo Decente y queremos animar a los responsables en el Gobierno, a los Sindicatos, Organizaciones Sociales, Organizaciones Empresariales y vecinos y vecinas de nuestros barrios a colaborar para:  

-         Poner en el centro a la persona, rompiendo la actual lógica de pensar y organizar el trabajo desde lo económico y los intereses de unos pocos.
-         Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: Distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados, necesarios para el desarrollo de la vida.
-          Luchar por condiciones dignas de empleo: Sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo.
-         Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
-         Luchar para que el acceso a DDHH como sanidad, vivienda, educación, etc. no esté condicionado a tener un empleo.

Toda sociedad está llamada a visibilizar y denunciar, a través de todos los medios al alcance, la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente y la negación de dignidad que esto supone. Todos y todas podemos hacer algo desde nuestras organizaciones y lugares de compromiso.

7 de octubre de 2016

7 octubre 2016 Jornada Mundial por el Trabajo decente.

lunes, 18 de julio de 2016

Cursos de Verano - HOAC 2016



Del 11 al 17 de julio, hemos celebrado en la Residencia de los Padres Paúles, de Salamanca, los Cursos de Verano de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Un espacio de oración, diálogo, profundización y convivencia sobre «Orar y vivir el trabajo y las situaciones de las y los trabajadores desde la misericordia» con la participación de más de 250 personas.
A través de distintas ponencias y reflexiones, hemos dialogado sobre el sentido del trabajo y por qué necesitamos un trabajo decente, así como los retos que la orientación actual del trabajo nos presenta a la sociedad, a la Iglesia y a la HOAC. Hemos puesto en común experiencias de nuestro compromiso social, sindical y político que intentan ser expresión de la misericordia de Dios con nuestros compañeros y compañeras del trabajo.
Hemos tenido también espacios de oración, para sacerdotes, seminaristas, animadores de la fe y militantes, una ocasión para reflexionar y rezar los procesos de acompañamiento de las personas del mundo obrero con las que compartimos la vida.
En el marco de estos días, hemos tenido la oportunidad de compartir la Eucaristía con la Iglesia de Salamanca en la Catedral nueva, manifestándonos públicamente, con una concentración en la calle, que nuestra sociedad sólo podrá ser decente en la medida que sea capaz de procurar trabajo digno para todos los hombres y mujeres que la formamos.
Afirmamos que el trabajo ha ido pasando progresivamente de ser un bien para la vida a ser un instrumento para la producción. Muchos trabajadores y trabajadoras están sufriendo una gran precariedad. Y esta precarización del trabajo que estamos padeciendo supone también la degradación de la empresa y de la economía, por lo que estamos llamados a repensar el sentido y la función que realmente deben tener para que sirvan al bien común.
Creemos que, ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundo respecto a los trabajadores y trabajadoras, es necesario repensar el sentido del trabajo, la economía y la empresa, devaluados en nuestra sociedad. Para ello tenemos que exigir a los políticos, los gobernantes y los poderes económicos el derecho al trabajo, a una justa remuneración y a unas condiciones de vida dignas con horarios y condiciones que permitan el adecuado desarrollo de la vida personal, familiar y social.
Consideramos que el trabajo es esencial para la vida de las personas porque ayuda a construir nuestra humanidad. Es necesario insistir en que el trabajo humano está en función de la persona y no la persona en función del trabajo. (LE 6)
En la HOAC, nos sentimos llamados y llamadas, e invitamos a toda la sociedad a:
■ Romper la actual lógica de pensar y organizar el trabajo, poniendo en el centro a la persona.
■ Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados.
■ Establecer unos ingresos mínimos suficientes para cubrir las necesidades básicas de todas las personas.
■ Unir de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
■ Luchar por condiciones dignas de empleo, para humanizar el trabajo.
■ Repensar el modelo económico y productivo, para que sea respetuoso con la vida y el medio ambiente.

Como creyentes en Jesús de Nazaret afirmamos que el trabajo es para la vida. Por ello, animamos a promover el derecho a tener un trabajo decente para todas las personas.