martes, 23 de julio de 2019

HOAC - Cursos de Verano 2019



LA DIÓCESIS DE CIUDAD REAL EN LOS CURSOS DE VERANO 2019 DE LA HOAC

Una veintena de personas de la diócesis de Ciudad Real, militantes y simpatizantes de la HOAC, han participado activamente de los cursos de verano celebrados en Salamanca entre el 15 y 21 de julio de 2019 en la Residencia de los Padres Paúles, entre más de 300 integrantes de esta organización de la Pastoral Obrera de distintas diócesis. 

📝 La HOAC propone superar la economía del descarte favoreciendo una cultura del encuentro
♻ cuyo itinerario pasa por:
1⃣ Impulsar propuestas y acciones que dignifiquen la vida de los trabajadores y las trabajadoras. 
2⃣ La importancia de vivir desde las claves de nuestra espiritualidad cristiana y valores inspirados en la justicia social que nos humanicen; vivir desde la solidaridad y la fraternidad; 
3⃣ Informarse y formarse para ser y vivir de otra manera; 
4⃣ Crear espacios de encuentro; 
5⃣ Reclamar y favorecer instituciones al servicio de todas las personas, prioritariamente, de las más desfavorecidas; 
6⃣ Y el anuncio de un trabajo digno para una sociedad decente.


Tras dos primeras jornadas para consiliarios y personas animadoras en la fe, tuvieron lugar las jornadas de profundización y diálogo.
La primera de las ponencias corrió a cargo de Enrique Lluch, doctor de Ciencias Económicas, que expuso cómo el sistema capitalista normaliza y genera una mentalidad que justifica un trabajo precario y la exclusión. Señaló algunas propuestas para cambiar y conseguir que la economía sea de otra manera, en línea con lo que plantea la Doctrina Social de la Iglesia, desde la prioridad de la persona y la contribución al bien común.
Por su parte, Cristina Vega, militante de la HOAC, destacó los valores de la cultura hegemónica, centrada en el consumismo, el individualismo y la meritocracia, señalando a las personas empobrecidas como “culpables de su propia situación”. Plantea que necesitamos reorientar nuestra mirada para recuperar los valores del trabajo y del movimiento obrero. Asimismo, releyendo el pensamiento del papa Francisco, señaló la necesidad de acompañar estas realidades, con ternura, humildad y sacrificio, para situar a la persona en el centro de las decisiones y no al dinero.
Concluyeron las ponencias con la intervención de Juan Francisco Garrido, que se centró en cuáles debían ser las principales orientaciones para propiciar un cambio de mentalidad y alentar una nueva cultura. “Este cambio necesita que se hagan visibles estilos de vida solidarios y fraternos, que sumemos a nuestros compañeros y compañeras a estas iniciativas de comunión; así como que generemos acciones orientadas a las instituciones y al seno de la Iglesia, para que estén al servicio de las personas descartadas por este sistema”, manifestó el también militante de la HOAC.
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, estuvo presente en una de las jornadas y tuvo la oportunidad de saludar a los asistentes, a quienes animó a seguir implicándose en el mundo obrero y en sus organizaciones. Finalizaron los cursos con una mesa de experiencias de Trobades (encuentros) que la HOAC de Segorbe-Castellón están promoviendo, el café de los sábados de la Diócesis de Jaén o el acompañamiento y apoyo al conflicto de una empresa de Canarias. Ejemplos todos ellos de cómo una cultura del encuentro puede propiciar un cambio de mentalidad hacia valores como la solidaridad y el compromiso comunitario.
En el marco de estas Jornadas de Profundización y Diálogo, se celebró la Eucaristía con la comunidad parroquial de la iglesia de San Sebastián. Y, a continuación, tuvo lugar el gesto público en la plaza de Anaya, en el que se manifestó la voluntad en promover esa cultura del encuentro, cuyo itinerario pasa, entre otras, por impulsar acciones que dignifiquen la vida de los trabajadores y las trabajadoras; por formarse para vivir desde la solidaridad y la fraternidad; por crear espacios de encuentro; reclamar unas instituciones al servicio de todas las personas, prioritariamente, de las más desfavorecidas; o anunciar un trabajo digno y para una sociedad decente. Todas estas respuestas son concreciones para plantar cara a este sistema económico que “mata”, en palabras del papa Francisco, que precariza la vida de las personas y de nuestra “casa común”.
Finalmente, el 20 y 21 de julio ahondó en la espiritualidad de las y los militantes hacia una cultura del encuentro con las víctimas de esta economía del descarte, como propone Francisco.

jueves, 16 de mayo de 2019

Día de la HOAC 2019 en Campo de Criptana, con Albacete y Toledo

El día 31 de mayo, festivo en Castilla-La Mancha, celebramos el día de la HOAC 2019 en Campo de Criptana.
Nos gustaría que nos acompañases como ocasión de "la cultura del encuentro para un trabajo digno en una sociedad decente".
A continuación compartimos contigo los motivos del día de la HOAC de este año.
La Hermandad Obrera de Acción Católica convoca el Día de la HOAC de 2019 con el lema ‘La cultura del encuentro para un trabajo digno en una sociedad decente’. Es un día que celebramos en las diócesis del país durante mayo y junio, donde nos encontramos militantes, simpatizantes, familias y amistades en espacios comunes, con acciones reivindicativas y lúdicas, compartiendo una manera de ser, estar y hacer que nos identifica como Iglesia en el mundo obrero y del trabajo.
Centramos esta celebración en el contexto de la campaña ‘Trabajo digno para una Sociedad decente’, un nexo que une todo nuestro quehacer, nuestra respuesta como movimiento de Acción Católica especializada, ante las dramáticas situaciones de injusticia que sufren las personas trabajadoras. En esta ocasión, una de las concreciones es una propuesta de reflexión, diálogo y acción que nos haga ver cómo esta sociedad se está construyendo sobre la base del bien individual y la máxima rentabilidad y cómo esto está devaluando la sagrada dignidad del ser humano y “deconstruyendo” a la persona, deshumanizándola ante dimensiones fundamentales y transcendentales de su existencia, como es el trabajo humano, la política, la familia y la economía, normalizando situaciones de discriminación e injusticias, asumiendo que “esto no puede cambiar” o “esto es así”.
Para que la sociedad sea decente, necesita que el trabajo contemple la sagrada dignidad de la persona y, a su vez, ese trabajo digno necesita de una sociedad que se organice para que todas las personas, sobre todo las más precarias y empobrecidas, puedan vivir con dignidad. Por todo ello, vemos urgente un necesario cambio de mentalidad y de la atmósfera cultural que nos envuelve, que nos orienta a vivir mirando hacia otro lado ante tanta injusticia y sufrimiento.

Cultura egoísta e individualista

Tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad al dejarnos llevar por los hábitos y conductas consumistas que normalizan esta cultura egoísta e individualista. Somos parte de este sistema neoliberal, y por lo tanto responsables de la sociedad que vamos construyendo. La cultura nos condiciona, pero no nos determina. Podemos cambiarla, potenciando aquellos valores humanizadores que son presencia del Dios creador
Jesús de Nazaret irrumpió en su mundo rompiendo el orden establecido, desde una perspectiva de amor y comunión. Proclamó un cambio de mentalidad desde su pequeño mundo, con la gente que compartía su vida, sus acciones liberadoras y sanadoras. Como Iglesia tenemos un gran reto para ser Buena Noticia llamada a construir la vida, no desde la lógica y exigencias de la economía “del descarte”, sino desde la cultura del encuentro comunitario y solidario. También como Iglesia encarnada en el mundo obrero y del trabajo nos surge el reto de hacer posible un trabajo digno para una sociedad decente junto a otros proyectos que luchen por un mundo de fraternidad y justicia.
Nuestra manera de vivir, de ser, nuestra coherencia fe-vida como experiencia del Cristo Salvador nos alimenta y trasciende, haciendo creíble que un cambio de mentalidad y cultura es posible. Solo desde el amor-solidaridad podemos forzar el cambio. Solo desde una nueva mentalidad y cultura, desde el encuentro, será posible acoger al Dios de la Misericordia, de la Justicia, de la Gratuidad.

Recuperar el valor del trabajo humano

Para ello es fundamental recuperar el valor del trabajo humano, que no son empleos; generar una mentalidad en la que se reconozca el trabajo de los cuidados para las personas y la sociedad; extender la conciencia que no vale cualquier empleo, porque solo un empleo digno y con derechos puede ser camino de humanización. Una nueva cultura que fortalezca a las organizaciones de las trabajadoras y los trabajadores, restaurando las virtudes de solidaridad y fraternidad de la clase obrera.
Y conocemos situaciones en las que se empieza a dar el cambio: el acogimiento de una familia desahuciada; el reparto de una gratificación económica en la empresa; la vida en comunión de familias y comunidades; en el desarrollo de nuestra dimensión política por el bienestar del más débil; las experiencias de grupos de consumo responsable y solidario; la creación de espacios de encuentro, diálogo y acción compartida; las experiencias de trabajo cooperativo, de economía social; ser voz de Iglesia en la denuncia de las injusticias, en el trabajo, la política y la economía, en esta tarea llevan unos años la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente y la campaña mencionada de la HOAC.
El papa Francisco nos recuerda: “El Espíritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere; nosotros nos entregamos pero sin pretender resultados llamativos. Solo sabemos que nuestra entrega es necesaria”. (Evangelii gaudium, 279).

martes, 9 de abril de 2019

Reflexión sobre los procesos electorales 2019



La HOAC hace pública una reflexión sobre la importancia de la política y de votar en los próximos procesos electorales

Renovar la democracia es la reflexión elaborada por este movimiento de trabajadores cristianos para ayudar a profundizar en las implicaciones y las responsabilidades de nuestro voto. Para las elecciones europeas, se adhiere a la Declaración del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE).

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) invita a reflexionar sobre el derecho y el deber que tenemos «de votar con libertad para promover el bien común» (Gaudium et spes, 75) y a ejercer la política como «vocación de servicio, diaconía laical que promueve la amistad social para la generación de bien común»  (Papa Francisco).

Justo en un momento delicado de la vida social, marcado por la desigualdad generada por los «sacrificios impuestos», «el auge de mesianismos racistas y ultranacionalistas» en toda Europa, las nuevas forma de exclusión que deterioran la vida de inmigrantes o de las personas mayores, pero también por una demanda abrumadora de compromisos para avanzar en la igualdad de las mujeres y por la creciente concienciación ante los problemas medioambientales.

Las candidaturas que concurran a las elecciones deben garantizar las oportunidades para la participación política y respetar las normas de la sociedad, sus instituciones y sus derechos civiles, para reforzar la legitimidad de las medidas adoptadas por los líderes políticos y generar el apoyo necesario para ser eficaces.

Los temas sin agenda
Sin la pretensión de abordar una extensa relación de temas sin agenda, la reflexión fija la atención en lo alejado «que están de las maquinarias electorales» aquellos que afectan a la vida de las  trabajadoras y los trabajadores, en especial los más vulnerables, que deberían ser el objetivo principal de una acción política a la altura de la dignidad humana, como son: la pobreza y exclusión, el empleo insuficiente y precario; la insostenible deuda pública y privada, la orientación económica hacia el crecimiento que no resuelve la desigualdad entre sectores de la población, ni entre comunidades autónomas, ni atiende las necesidades de las personas; la débil solidaridad y cooperación internacional al tiempo que aumenta el gasto militar; y el fracaso de las políticas contra el calentamiento global basadas en la mercantilización del entorno.
El papel de los medios de comunicación social
Los medios de comunicación social, convertidos en actores principales de la vida pública, tienen la responsabilidad de transmitir la información adecuada para que las personas sean cada vez más conscientes de «la dignidad de su humanidad, más responsables, más abiertas a los demás, particularmente a los más necesitados y a los más débiles» (Redemptor hominis, 15). Sin embargo, a menudo promueven una visión de las campañas electorales como «una competencia descarnada por el poder, sin mayor vocación de servicio», sustituyendo el debate de ideas y propuestas por el espectáculo y el escándalo. Es deseable acabar con la práctica de «insulto, la falacia y la crítica indiscriminada a la clase política», para no contribuir «al envilecimiento de la vida social y al deterioro de la conciencia cívica». Lo que depende también del papel de cada persona y colectivo en las redes sociales y de los medios elegidos para informarnos.
Renovar nuestra cultura política
Este periodo es «una oportunidad extraordinaria para promover otra política», a través de «un mayor grado de participación y compromiso personal» que va más allá del voto. Incorporando la dimensión política a nuestras vidas podemos exigir que «se atienda a las verdaderas necesidades del pueblo, buscando el bien común y priorizando a los más empobrecidos, y que los programas reflejen la acción de gobierno que efectivamente se quiere llevar a cabo».
Superar el pensamiento único
La HOAC apuesta por «una mayor democratización de las estructuras de poder» y «la transformación social en función del bien común». Para ello, apoya las propuestas que van en línea de favorecer y reforzar «la presencia de los agentes sociales, para fomentar el asociacionismo y promover una ciudadanía activa», de tal forma que la solidaridad sea el estilo y el medio para la realización de una política que quiera mirar al verdadero desarrollo humano «por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos». (Christifideles laici, 42).

Finalmente, la Hermandad Obrera de Acción Católica invita a los trabajadores cristianos a hacer suya esta reflexión, ampliada con la Declaración del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa, y a compartirla en sus lugares de trabajo, en los ambientes en los que se relacionan y en las organizaciones de la sociedad civil en las que participan, junto con la lectura crítica de los programa electorales, pues «permite hacerse una idea bastante aproximada del alcance de las reformas que se plantean unos y otros, de las prioridades y de cómo se concibe la asignación de los recursos. Incluso las ausencias, los silencios programáticos, permiten discernir mejor entre las opciones que se presentan aparentemente diferenciadas por cuestiones poco relevantes».