martes, 12 de junio de 2018
lunes, 21 de mayo de 2018
Día de la Hoac 2018
HOAC DE CIUDAD REAL
Querida amiga, querido amigo:
Mediante esta carta te invitamos a celebrar el Día de la HOAC con nosotras y nosotros
el domingo 27 de mayo en la Parroquia de S. Juan Bautista de Ciudad
Real (calle Camino Viejo de Alarcos, 32, a continuación del Pabellón Ferial). Allí
celebraremos la Eucaristía a las 12.30 horas, seguida de puñao y limoná,
y a las 14.30 tendremos la comida compartida en los salones parroquiales. Disfrutaremos la sobremesa y
a partir de las 16:30 desarrollaremos
entre todas y todos la dinámica “Tú
puedes hacerlo posible”.
La
convocatoria de este año abre un diálogo para favorecer y profundizar en
las respuestas que son necesarias ante la falta de trabajo decente. El Día de la HOAC de 2018 es una jornada de celebración, festiva
y reivindicativa que convoca a
trabajadores y trabajadoras, a militantes de la HOAC, amigos y amigas,
familiares, organizaciones sociales y eclesiales que comparten con la este
movimiento de Acción Católica especializada la dignidad del trabajo y el
trabajo decente.
Además te
hacemos llegar el cuaderno que, como
cada año, editamos con motivo del Día de la HOAC: “Tú puedes hacerlo posible” (cuaderno nº 15).
Confiando en vernos el 27 de mayo en S. Juan Bautista,
recibe un
cordial abrazo en Cristo Obrero y ¡hasta mañana en el altar!
La
Comisión Diocesana
de la Hermandad Obrera de Acción
Católica
de Ciudad Real.
lunes, 30 de abril de 2018
Manifiesto por el Primero de Mayo
SUMANDO FUERZAS POR UN TRABAJO DECENTE
Las
entidades promotoras de la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD)
–Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de
Acción Católica (HOAC), y Juventud Obrera Cristiana (JOC)— unimos nuestras
voces y fuerzas en este 1º de Mayo, fiesta de los trabajadores y de San José
obrero, para celebrar el sentido creador del trabajo, clave para el desarrollo
humano, integral y solidario, y para denunciar la falta del trabajo
decente para todas y todos en nuestra sociedad.
Como
Iglesia, que quiere ser buena noticia en nuestro mundo, nos hacemos presentes y
nos posicionamos en contra de aquellas situaciones que atentan contra la
dignidad de las personas.
El
sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida sino
un instrumento al servicio del capital por encima de la persona. La
deshumanización del trabajo sitúa a la persona en una peligrosa situación de
vulnerabilidad y exclusión social.
Nuestro
actual sistema económico se apoya en un mercado laboral caracterizado por los
elevados índices de desempleo (casi 3,8 millones de parados a nivel nacional y
179.300 –un 23% de la población activa- en la provincia de Ciudad Real,
según la EPA del 1 Trimestre de 2018) y
de la temporalidad, la pobreza de muchos trabajadores, la precariedad de las
redes de protección social (especialmente en lo que se refiere a las coberturas
por desempleo y la cuantía de las pensiones), los bajos salarios, el incremento
de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical,
y las dificultades para conciliar vida laboral y familiar.
Detrás
de este injusto marco laboral y social se esconden dramáticas historias
personales de frustración, inseguridad y explotación, de las que somos testigos
directos porque compartimos la vida con las personas que las sufren y las
padecemos, también con frecuencia, en nuestras propias vidas.
Ante
esta realidad de desigualdad y exclusión que afecta a millones de trabajadores
y trabajadoras, las entidades que participamos en la iniciativa Iglesia por el
Trabajo Decente recordamos que «la política económica debe estar al servicio
del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de
empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y
contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una
destacada forma de caridad y justicia social» (Conferencia Episcopal Española, Iglesia, servidora de los pobres, 32).
Como
señalan los obispos españoles, «la política más eficaz para lograr la
integración y la cohesión social es, ciertamente, la creación de empleo. Pero,
para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus
necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable». Y añaden que fue el
propio Benedicto XVI quien «lanzó un llamamiento para “una coalición mundial a
favor del trabajo decente” y que la apuesta por esta clase de trabajo es el
empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los
demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos
facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento
social».
Con
motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defendemos y reivindicamos:
- Situar a la persona en el centro de
la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo.
- Proteger
el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador
de dignidad para la vida.
- Lograr la igualdad de oportunidades y
trato para todos los hombres y todas las mujeres.
- Garantizar que el trabajo permita
desarrollar nuestra vocación y sirva para aportar
nuestros dones a la construcción de la sociedad desde el bien común.
- Reconocer
social y jurídicamente el trabajo
reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que
posibilitan y sostienen la vida.
- Afirmar la seguridad y la salud en
nuestro ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten
contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la
protección social del trabajador.
- Alcanzar libertad en la empresa para
que, como personas expresemos nuestras opiniones, podamos ejercer nuestro
derecho a organizarnos colectivamente y participemos de las decisiones que
afectan a nuestras vidas.
- Promover la conciliación real laboral y
familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que
posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral,
familiar, cultural y espiritual.
- Lograr
que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados
a tener o no un trabajo.
Como
Iglesia en medio del mundo, nuestros movimientos y entidades participan en esta
realidad social y sufrimos sus efectos deshumanizadores, lo que nos pone en alerta
para cuestionar nuestros estilos de vida y revisar su coherencia a la luz del
estilo de vida de Jesús de Nazaret.
Somos
denuncia profética mientras somos alternativa; y nos acercamos y somos fieles
al Evangelio si somos testigos de aquello que reivindicamos. Tenemos conciencia
de la misión y el compromiso de ser levadura en la masa, y de la urgencia de
crear nuevos mecanismos y relaciones humanas que posibiliten una vida y un
trabajo digno para todos.
Como
gesto profético, en este 1º de Mayo invitamos a las distintas comunidades
cristianas a celebrar la Eucaristía en acción de gracias por el don del trabajo
humano y como signo de solidaridad con quienes sufren la deshumanización del
trabajo.
Invitamos,
igualmente, a participar en aquellas actividades que convoquen las
organizaciones sindicales para exigir un trabajo decente acorde con la dignidad
de toda persona y de todas las personas.
Ciudad Real, 30 de abril de 2018.
sábado, 28 de abril de 2018
CELEBRAR LA SEGURIDAD LABORAL
COMUNICADO DE LA HOAC DE CIUDAD REAL ANTE
EL 28 DE ABRIL:
DÍA INTERNACIONAL DE LA SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO.
Como cada año, el 28 de abril celebramos el Día Mundial de
la Seguridad y Salud en el Trabajo. La Hermandad Obrera de Acción Católica con
la Pastoral Obrera de Ciudad Real quieren un
año más sumarse a esta jornada. En 1996, el movimiento sindical empezó a
celebrar en todo el mundo el entonces llamado Día Internacional en Memoria de
los Trabajadores Fallecidos y Heridos en accidente de trabajo o por enfermedad
profesional. En 2003, a
petición de dicho movimiento, la Organización Internacional del Trabajo se
involucró en su celebración, con el ánimo de avivar la conciencia y el compromiso sobre esta problemática en
todos ¨los tajos¨ del mundo, para que esta dimensión del trabajo y de la
persona sea una prioridad en las distintas instancias sociales e
institucionales y no una mera declaración de intenciones.
La seguridad y salud laboral está inevitablemente unida a la
calidad del trabajo y, entre otros aspectos, se concreta en un empleo estable,
en unas condiciones materiales y psicosociales adecuadas y en unos cauces
de representación sindical bien establecidos y protegidos por la legislación.
Desgraciadamente sigue siendo necesario conmemorar este día. Sin
ir más lejos, el año pasado sufrimos prácticamente 583.000 accidentes laborales
con baja en nuestro país, un 5% más que el año anterior. De ellos, más de 4.800
fueron graves y 618 mortales. Es decir, en 2017 en España murieron en 2017 una
docena de trabajadores cada semana. Además:
·
Cada día, 13 trabajadores padecieron un accidente grave.
·
Cada día, más de 2.000 trabajadores tuvieron un accidente sin baja
laboral.
· En Castilla-La Mancha ha subido considerablemente el número de
accidentes: leves (un 1,5% más), graves (un 1,1% más) y mortales (un
2,8% más: 37 muertes; de ellas 11 en la provincia de Ciudad Real).
Los datos sobre siniestralidad laboral en España no dejan de
empeorar desde hace cinco años, justo el tiempo que lleva vigente la última
reforma laboral. Esto no es casual, sino causal. La relación entre precariedad
laboral y siniestralidad pone de manifiesto la perversión legal de la reforma
laboral de 2012.
La vida humana es algo tan grande, tan sagrado, que nunca
debería ser tratada como moneda de cambio. La vida de quienes trabajan no puede
seguirse considerando una variable económica más, sino el centro a cuyo
servicio ha de ponerse todo lo demás, incluida la economía.
Para la Doctrina Social de la Iglesia ,
la dignidad de la persona, la salud y la vida de la persona trabajadora ha de
estar por encima de cualquier otro objetivo económico o factor de producción.
El valor del trabajo no reside únicamente, en su rentabilidad económica, ni
siquiera en el producto o servicio que genera, sino, sobre todo, en que sea
fuente de vida para las personas del trabajo, para las familias y para el
conjunto de la sociedad.
La HOAC con la Pastoral
Obrera de Ciudad Real nos unimos a todas aquellas personas y organizaciones
sociales y eclesiales comprometidas en la transformación de esta realidad para
hacer que el trabajo sea una fuente de vida y no de destrucción. Llamamos al
conjunto de la Iglesia
y de la sociedad a que no permanezcamos indiferentes y hagamos nuestro el dolor
y las esperanzas de nuestros hermanos y
hermanas del mundo del trabajo.
Ciudad Real, 28 de
abril de 2018
viernes, 27 de abril de 2018
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