domingo, 1 de marzo de 2020

8 de Marzo - Día Internacional de la Mujer Trabajadora.


POR UNA IGUALDAD INTEGRAL, ABRIENDO CAMINO.

Celebramos un año más el 8 de marzo, el Día de la Mujer Trabajadora. Estamos en un momento de la historia en que la economía predomina en el mundo del trabajo, lo que implica, entre otras cuestiones, que hoy la precariedad y la pobreza siguen teniendo rostro de mujer. Es necesario un cambio en su organización y en la sociedad. En ese proceso las mujeres tenemos una oportunidad para hacer oír nuestra voz como uno de los colectivos más discriminados en la historia.

Es cierto que se van observando tímidos avances en la inclusión de los valores de igualdad. Pero todavía queda mucho camino que recorrer, para superar la cultura patriarcal y de la rentabilidad económica, donde la mujer sufre las consecuencias y tiene poco que decir. Las mujeres jóvenes, por la imposibilidad de acreditar experiencia profesional, son abocadas a contratos de práctica, y de becarias, que les impide tener planes de futuro y generar proyectos vitales. Las mujeres mayores, sobreviven con una pensión que apenas cubre sus necesidades básicas. Las mujeres adultas se ven relegadas a contratos temporales, a largos horarios y sueldos más bajos. Además, en la mayoría de los casos, teniendo que decidir entre un trabajo, y el cuidado de menores, mayores y enfermos junto con la atención del hogar.

Hay que seguir luchando por una igualdad plena en todos los ámbitos de la vida. Porque es la única manera de reconocer la sagrada dignidad de todas las personas y avanzar por caminos de justicia y humanidad. Necesitamos de una valoración del trabajo reproductivo. El cuidado de la vida (de las personas -y también de la madre tierra-) debe estar equilibrado, repartido, retribuido y socialmente integrado. Debe formar parte de la educación que edifica  una sociedad más humana y humanizadora.

Es necesario que los gobiernos tomen conciencia de su papel en este cometido, con el  cumplimiento de unos planes de igualdad que no se queden en el papel, propiciando el acceso a un trabajo decente y a una conciliación real de la vida familiar y laboral.

Como mujeres creyentes reivindicamos nuestro derecho a ser visibles en la estructura eclesial, a compartir espacios de formación y acción por la igualdad radical que nos otorga el bautismo, a participar plenamente y sin discriminaciones en la comunión y la misión de la Iglesia. Tenemos que seguir impulsando testimonios de igualdad y favorecer un trabajo decente en nuestra Iglesia. Para eso es necesario ir avanzando en la igualdad integral de todas las mujeres y hombres que la formamos.

«Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga»  (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre de 1965)

Este 8 de marzo, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC),  la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y Mujeres y Teología de Ciudad Real, reivindicamos igualdad, visibilidad y dignidad de la mujer en el mundo del trabajo:
-        Con un trabajo decente que dignifique y ponga en el centro a la persona.
-        Siendo Iglesia encarnada en el mundo, sobre todo entre las más desfavorecidas y empobrecidas, formando parte de ese cambio que ya está en marcha.
Con esperanza y solidaridad, nos unimos a los movimientos eclesiales, a las organizaciones feministas y sindicales, a los agentes sociales, y a tantas cristianas y cristianos en esta lucha común hacia una igualdad integral.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

La HOAC rechaza que el derecho a la salud de las personas trabajadoras sea subordinado a la primacía de la rentabilidad


Para este movimiento de trabajadores de la Acción Católica especializada, el fallo del Alto Tribunal es injusto y está en la lógica de considerar al ser humano «como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar», como denuncia el papa Francisco.

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) considera que la sentencia del Pleno del Tribunal Constitucional, que permite el despido por causas objetivas si hay faltas de asistencia justificadas pero intermitentes, sitúa a la personas trabajadoras ante un mayor sometimiento en las condiciones de trabajo, y así otorgar todavía una mayor prioridad al criterio económico.

Para la HOAC, esta sentencia es claramente un retroceso al trabajo “libre, creativo, participativo y solidario” ( Evangelii gaudium , 192) donde el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. De esta forma el trabajo se convierte en un lugar de opresión, determinado por las leyes y normas establecidas para que las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras se sometan al criterio de rentabilidad, donde lo que importa es la ganancia . En el origen de la sentencia está el redactado de la reforma laboral del año 2012 al artículo 52. d del Estatuto de los
Trabajadores, que endureció las condiciones laborales al suprimir la referencia al volumen de inasistencias total de la plantilla en el centro de trabajo. De esta forma, además de la indefensión que provoca, culpabiliza a la persona por enfermar y tener «faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos…» motivando así su despido objetivo.

La HOAC considera, desde una visión antropológica cristiana, injusto este fallo, cuando además sabemos que por las actuales condiciones laborales que tienen principalmente los jóvenes y las mujeres, mayoritariamente precarias, y se convierte en un motivo más para relativizar la exigencia de un trabajo decente. Por todo ello, manifiesta su adhesión a las movilizaciones convocadas por las organizaciones de los trabajadores, el próximo 27 de noviembre , para exigir la derogación de este texto del Estatuto de los Trabajadores.

Al mismo tiempo, la HOAC realiza un llamamiento al próximo Gobierno de España para que abra procesos que promuevan transformar y alcanzar unas relaciones laborales que permitan un trabajo digno y, con ello, un modelo de desarrollo más inclusivo, sostenible y solidario.
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