jueves, 3 de octubre de 2019
lunes, 16 de septiembre de 2019
martes, 23 de julio de 2019
HOAC - Cursos de Verano 2019
LA DIÓCESIS DE CIUDAD REAL EN LOS CURSOS DE VERANO 2019 DE LA HOAC
Una veintena de personas de la diócesis de Ciudad Real, militantes y simpatizantes de la HOAC, han participado activamente de los cursos de verano celebrados en Salamanca entre el 15 y 21 de julio de 2019 en la Residencia de los Padres Paúles, entre más de 300 integrantes de esta organización de la Pastoral Obrera de distintas diócesis.
♻ cuyo itinerario pasa por:
1⃣ Impulsar propuestas y acciones que dignifiquen la vida de los trabajadores y las trabajadoras.
2⃣ La importancia de vivir desde las claves de nuestra espiritualidad cristiana y valores inspirados en la justicia social que nos humanicen; vivir desde la solidaridad y la fraternidad;
3⃣ Informarse y formarse para ser y vivir de otra manera;
4⃣ Crear espacios de encuentro;
5⃣ Reclamar y favorecer instituciones al servicio de todas las personas, prioritariamente, de las más desfavorecidas;
6⃣ Y el anuncio de un trabajo digno para una sociedad decente.
Tras dos primeras jornadas para consiliarios y personas animadoras en la fe, tuvieron lugar las jornadas de profundización y diálogo.
La primera de las ponencias corrió a cargo de Enrique Lluch, doctor de Ciencias Económicas, que expuso cómo el sistema capitalista normaliza y genera una mentalidad que justifica un trabajo precario y la exclusión. Señaló algunas propuestas para cambiar y conseguir que la economía sea de otra manera, en línea con lo que plantea la Doctrina Social de la Iglesia, desde la prioridad de la persona y la contribución al bien común.
Por su parte, Cristina Vega, militante de la HOAC, destacó los valores de la cultura hegemónica, centrada en el consumismo, el individualismo y la meritocracia, señalando a las personas empobrecidas como “culpables de su propia situación”. Plantea que necesitamos reorientar nuestra mirada para recuperar los valores del trabajo y del movimiento obrero. Asimismo, releyendo el pensamiento del papa Francisco, señaló la necesidad de acompañar estas realidades, con ternura, humildad y sacrificio, para situar a la persona en el centro de las decisiones y no al dinero.
Concluyeron las ponencias con la intervención de Juan Francisco Garrido, que se centró en cuáles debían ser las principales orientaciones para propiciar un cambio de mentalidad y alentar una nueva cultura. “Este cambio necesita que se hagan visibles estilos de vida solidarios y fraternos, que sumemos a nuestros compañeros y compañeras a estas iniciativas de comunión; así como que generemos acciones orientadas a las instituciones y al seno de la Iglesia, para que estén al servicio de las personas descartadas por este sistema”, manifestó el también militante de la HOAC.
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, estuvo presente en una de las jornadas y tuvo la oportunidad de saludar a los asistentes, a quienes animó a seguir implicándose en el mundo obrero y en sus organizaciones. Finalizaron los cursos con una mesa de experiencias de Trobades (encuentros) que la HOAC de Segorbe-Castellón están promoviendo, el café de los sábados de la Diócesis de Jaén o el acompañamiento y apoyo al conflicto de una empresa de Canarias. Ejemplos todos ellos de cómo una cultura del encuentro puede propiciar un cambio de mentalidad hacia valores como la solidaridad y el compromiso comunitario.
En el marco de estas Jornadas de Profundización y Diálogo, se celebró la Eucaristía con la comunidad parroquial de la iglesia de San Sebastián. Y, a continuación, tuvo lugar el gesto público en la plaza de Anaya, en el que se manifestó la voluntad en promover esa cultura del encuentro, cuyo itinerario pasa, entre otras, por impulsar acciones que dignifiquen la vida de los trabajadores y las trabajadoras; por formarse para vivir desde la solidaridad y la fraternidad; por crear espacios de encuentro; reclamar unas instituciones al servicio de todas las personas, prioritariamente, de las más desfavorecidas; o anunciar un trabajo digno y para una sociedad decente. Todas estas respuestas son concreciones para plantar cara a este sistema económico que “mata”, en palabras del papa Francisco, que precariza la vida de las personas y de nuestra “casa común”.
Finalmente, el 20 y 21 de julio ahondó en la espiritualidad de las y los militantes hacia una cultura del encuentro con las víctimas de esta economía del descarte, como propone Francisco.
jueves, 16 de mayo de 2019
Día de la HOAC 2019 en Campo de Criptana, con Albacete y Toledo
El día 31 de mayo, festivo en Castilla-La Mancha, celebramos el día de la HOAC 2019 en Campo de Criptana.
Nos gustaría que nos acompañases como ocasión de "la cultura del encuentro para un trabajo digno en una sociedad decente".
A continuación compartimos contigo los motivos del día de la HOAC de este año.
La Hermandad Obrera de Acción Católica convoca el Día de la HOAC de 2019 con el lema ‘La cultura del encuentro para un trabajo digno en una sociedad decente’. Es un día que celebramos en las diócesis del país durante mayo y junio, donde nos encontramos militantes, simpatizantes, familias y amistades en espacios comunes, con acciones reivindicativas y lúdicas, compartiendo una manera de ser, estar y hacer que nos identifica como Iglesia en el mundo obrero y del trabajo.
Centramos esta celebración en el contexto de la campaña ‘Trabajo digno para una Sociedad decente’, un nexo que une todo nuestro quehacer, nuestra respuesta como movimiento de Acción Católica especializada, ante las dramáticas situaciones de injusticia que sufren las personas trabajadoras. En esta ocasión, una de las concreciones es una propuesta de reflexión, diálogo y acción que nos haga ver cómo esta sociedad se está construyendo sobre la base del bien individual y la máxima rentabilidad y cómo esto está devaluando la sagrada dignidad del ser humano y “deconstruyendo” a la persona, deshumanizándola ante dimensiones fundamentales y transcendentales de su existencia, como es el trabajo humano, la política, la familia y la economía, normalizando situaciones de discriminación e injusticias, asumiendo que “esto no puede cambiar” o “esto es así”.
Para que la sociedad sea decente, necesita que el trabajo contemple la sagrada dignidad de la persona y, a su vez, ese trabajo digno necesita de una sociedad que se organice para que todas las personas, sobre todo las más precarias y empobrecidas, puedan vivir con dignidad. Por todo ello, vemos urgente un necesario cambio de mentalidad y de la atmósfera cultural que nos envuelve, que nos orienta a vivir mirando hacia otro lado ante tanta injusticia y sufrimiento.
Cultura egoísta e individualista
Tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad al dejarnos llevar por los hábitos y conductas consumistas que normalizan esta cultura egoísta e individualista. Somos parte de este sistema neoliberal, y por lo tanto responsables de la sociedad que vamos construyendo. La cultura nos condiciona, pero no nos determina. Podemos cambiarla, potenciando aquellos valores humanizadores que son presencia del Dios creador
Jesús de Nazaret irrumpió en su mundo rompiendo el orden establecido, desde una perspectiva de amor y comunión. Proclamó un cambio de mentalidad desde su pequeño mundo, con la gente que compartía su vida, sus acciones liberadoras y sanadoras. Como Iglesia tenemos un gran reto para ser Buena Noticia llamada a construir la vida, no desde la lógica y exigencias de la economía “del descarte”, sino desde la cultura del encuentro comunitario y solidario. También como Iglesia encarnada en el mundo obrero y del trabajo nos surge el reto de hacer posible un trabajo digno para una sociedad decente junto a otros proyectos que luchen por un mundo de fraternidad y justicia.
Nuestra manera de vivir, de ser, nuestra coherencia fe-vida como experiencia del Cristo Salvador nos alimenta y trasciende, haciendo creíble que un cambio de mentalidad y cultura es posible. Solo desde el amor-solidaridad podemos forzar el cambio. Solo desde una nueva mentalidad y cultura, desde el encuentro, será posible acoger al Dios de la Misericordia, de la Justicia, de la Gratuidad.
Recuperar el valor del trabajo humano
Para ello es fundamental recuperar el valor del trabajo humano, que no son empleos; generar una mentalidad en la que se reconozca el trabajo de los cuidados para las personas y la sociedad; extender la conciencia que no vale cualquier empleo, porque solo un empleo digno y con derechos puede ser camino de humanización. Una nueva cultura que fortalezca a las organizaciones de las trabajadoras y los trabajadores, restaurando las virtudes de solidaridad y fraternidad de la clase obrera.
Y conocemos situaciones en las que se empieza a dar el cambio: el acogimiento de una familia desahuciada; el reparto de una gratificación económica en la empresa; la vida en comunión de familias y comunidades; en el desarrollo de nuestra dimensión política por el bienestar del más débil; las experiencias de grupos de consumo responsable y solidario; la creación de espacios de encuentro, diálogo y acción compartida; las experiencias de trabajo cooperativo, de economía social; ser voz de Iglesia en la denuncia de las injusticias, en el trabajo, la política y la economía, en esta tarea llevan unos años la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente y la campaña mencionada de la HOAC.
El papa Francisco nos recuerda: “El Espíritu Santo obra como quiere, cuando quiere y donde quiere; nosotros nos entregamos pero sin pretender resultados llamativos. Solo sabemos que nuestra entrega es necesaria”. (Evangelii gaudium, 279).
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