viernes, 15 de febrero de 2013

Comunicado contra los deshaucios

La Federación de Movimientos de Acción Católica ha publicado un comunicado sobre la sangrante situación de los deshaucios. Ultimamente las noticias hacen eco de esta dramática problemática, en gran parte forzados por los continuos suicios de personas que no encuentran salida a esta situación.

Animamos a participar en las movilizaciones que se celebrarán el próximo día 16 de febrero en toda España para solicitar una justa salida a esta problemática que afecta a los más pobres y desamparados de nuestra sociedad.

Reproducimos aquí el comunicado:

“COMUNICADO SOBRE LOS DESAHUCIOS”

El tener un lugar para vivir es una cuestión que afecta directamente a la dignidad de las personas y a su desarrollo social, personal, familiar o afectivo. Cuando un derecho, recogido por la Constitución (art. 47), se deja en manos de la especulación y de la economía más injusta, se está poniendo en peligro el acceso libre de la población a este derecho fundamental. Durante años, en España, como en otros países, se han puesto por delante del interés general los intereses de los grandes bancos. Se han concedido hipotecas de alto riesgo para especular con ellas en los mercados y mover ingentes cantidades de dinero que nunca existió. Cuando esta actividad de crecimiento y enriquecimiento exponencial se acaba, son las personas que están debajo en la pirámide de la economía las que tienen que pagar los platos rotos. Paralelamente, en España nunca se ha desarrollado verdaderamente el mercado del alquiler, lo que contribuyó a fomentar la compra de vivienda.

49 Aniversario del fallecimiento de Guillermo Rovirosa



El próximo 27 de Febrero se cumplen 49 años del fallecimiento de Guillermo Rovirosa Albet.


Nacido en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) el 4 de agosto de 1897, y fallecido el 27 de febrero de 1964, fue junto con Tomás Malagón los impulsores y promotores de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), organización eclesial cuyo objeto es la evangelización del mundo obrero y del trabajo.

Su ingente labor apostólica iba avalada por su vida. Vida de pobreza, humildad y sacrificio, las tres virtudes de que tanto hablaba. Le recordamos con su atuendo de obrero, que vestía como sigo de entrega definitiva al mundo de los pobres. Se sentía contento de no tener nada, según aquella frase suya: “El que quiere seguir a Cristo es tanto más feliz cuanto más se va librando de las necesidades”…

Su muerte coincidió con el mayor acontecimiento eclesial del siglo XX, el Concilio Ecuménico Vaticano II .

En proceso de canonización, es de destacar la enorme actualidad que toman sus pensamientos y escritos en nuestros días.

La comisión diocesana de la Hoac en Ciudad Real.

jueves, 7 de febrero de 2013

EDICIONES HOAC


"EVANGELIO EN LA CALLE"

Nuevo libro de Ediciones HOAC




 
Paqui Castilla

"Decir Evangelio es decir calle y decir calle es decir Evangelio. La fuerza profunda del Evangelio necesita la calle como marco imprescindible para desplegar su gracia y humanidad y..., la calle queda limitada en uno de sus pliegues más profundos si no cuenta con la lucidez del Evangelio. Decir Evangelio, repito, es decir mensaje infinito de luz y de lucha, y decir calle es decir acogida y vivencia. Por eso, cuando el Evangelio se rodea de nubes de incienso, ceremonias vacías y parafernalias se anula y, por eso, cuando la calle se adormece con cuentos y mentiras se incapacita".

Con estas palabras comienza Antonio Hernández-Carrillo la presentación de este nuevo libro publicado por Ediciones HOAC. «Evangelio en la calle» recoge un conjunto de sencillas y breves reflexiones cuyo contenido ha organizado el propio autor en pequeños capítulos para una mejor y más fácil y rápida lectura.

Los sugerentes capítulos («El trabajo y el paro de cada día», «Dios con las víctimas», «La fuerza de la debilidad», «Muerte en el trabajo», «Señales de Resurrección hoy», «El vaso de agua fresca: la fraternidad », «Santos de la calle…») culminan con la exclamación: «¡Qué grande es el Evangelio!». Podemos comprobar, de nuevo y con alegría, que el Evangelio tiene actualidad perenne y universal. Qué grande es el Evangelio, sobre todo, cuando se actualiza, se concreta y, en nuestro caso, se lleva a la calle.

¿Por qué pensamos en Antonio para este libro de Ediciones HOAC? Por su sencillez a la hora de escribir relatos de la vida cotidiana, por su habilidad de enraizar la vida en el Evangelio. Una vida normal y corriente, que puede ser la de cualquiera, la tuya, la mía o la nuestra. Una vida contada desde la experiencia de aquel que tiene los pies y el corazón en medio de la gente.

Esta vida, no exenta de dificultades, de problemas y de esperanzas, de la mano del Evangelio se ilumina y transforma.

Se convierte en solidaridad en el mundo obrero y del trabajo, en vida entregada y gastada a favor de los empobrecidos.

Este libro se ofrece como un material para la oración accesible a cualquiera. Libro de oración al hilo de la vida diaria, que puede servirnos para la oración personal y, cómo no, para orar comunitariamente.

Cualquier momento, cada hecho de vida, es una buena ocasión para orar, para meditar lo que el Evangelio nos dice cada día desde los acontecimientos cotidianos, para ser testigo de Jesucristo en medio del mundo.



                                                                  Revista Noticias Obreras, enero 2013


viernes, 18 de enero de 2013

CARIDAD POLITICA


CARIDAD POLITICA

Caridad y política son dos palabras muy desprestigiadas en nuestra sociedad por una visión deformada de ambas. Por caridad se entiende frecuentemente «limosna», «asistencialismo», la mera ayuda puntual que damos a alguien y que no se plantea la lucha por la justicia, porque no ve más o porque quiere eludirla. Por política se suele entender «lo que hacen los políticos», identificándola con un entramado de intereses, privilegios, manipulaciones…, «todos son iguales», alejada de las necesidades sociales, ajena a nosotros y en la que no queremos implicarnos, lejos de nuestra vida cotidiana, algo de lo que somos espectadores y no actores.

Sin embargo, necesitamos las dos cosas como el aire que respiramos: vivir la caridad y vivir la política como algo propio, profundamente humano y necesario para construir humanidad. Pero entendidas de otra manera. La caridad es el amor que nos hace capaces de poner por delante lo que necesita el otro, que nos lleva a poner la vida al servicio de que el otro viva, realice su humanidad y así crezcamos juntos como personas. En particular es la reacción ante el sufrimiento del otro, especialmente el sufrimiento injusto de los empobrecidos, que nos lleva a hacer todo lo posible por eliminar ese sufrimiento y a sentir que no hay excusa posible para no hacerlo. La política es la actividad de toda la sociedad, de las personas, de las organizaciones sociales, de las instituciones…, para colaborar a construir una vida social más justa y humana, relaciones sociales de mayor fraternidad.

De esa caridad y de esa política es de la que decimos que necesitamos como del aire que respiramos. Y necesitamos vivirlas juntas, uniendo amor y justicia. Porque ese amor es el que fundamenta la lucha por la justicia y porque sin esa lucha por la justicia en realidad no hay amor. A eso es a lo que la Iglesia llamamos (y practicamos mucho menos de lo que debiéramos) «caridad política». Necesitamos, todos, crecer en vivir la caridad política que «no se trata solo ni principalmente de suplir las deficiencias de la justicia, aunque en ocasiones sea necesario hacerlo. Ni mucho menos se trata de encubrir con una supuesta caridad las injusticias de un orden establecido y asentado en profundas raíces de dominación o explotación. Se trata más bien de un compromiso activo y operante, fruto del amor cristiano a los demás hombres, considerados como hermanos, en favor de un mundo más justo y más fraterno, con especial atención a las necesidades de los más pobres» (CEE, «Los Católicos en la Vida Pública», 61).

De esa caridad política necesita siempre una sociedad, mucho más en una crisis social y moral tan grave como la actual. A veces se contraponen, de forma indebida y estéril, caridad y lucha por la justicia. La caridad política es las dos cosas. Necesitamos compartir más los bienes que tenemos con quienes carecen de lo más básico. Y necesitamos luchar con todas nuestras fuerzas para cambiar unas políticas que están destrozando la justicia social y la vida de los pobres. Las dos cosas son necesarias para construir una sociedad más justa y fraterna.

El centro de esa caridad política, que tanto necesitamos personal y socialmente, es la misericordia; el sentir como propio el sufrimiento injusto del otro y rebelarnos ante él. De esa misericordia que se hace respuesta ineludible ante el sufrimiento injusto de los empobrecidos es de lo que más necesitamos para afrontar con humanidad la actual situación; y eso implica cambios profundos en nuestra manera de vivir. «El mundo de los hombres puede hacerse cada vez más humano, únicamente si introducimos en el ámbito pluriforme de las relaciones humanas y sociales, junto con la justicia, el amor misericordioso» (Juan Pablo II, «Dives in misericordia», 14).
 
(extraido de Noticias Obreras nº. 1543 - Enero 2013)